Viajar de Madrid a Berlín se ha convertido últimamente en toda una aventura. Los vuelos Madrid Berlín, entre cierres de lineas, supuestos traslados de aeropuertos y nuevas opciones, se han convertido en algo que la gente no tiene muy claro ahora mismo. En este post voy a intentar resumir la situación actual.
Las opciones con las que contábamos hasta ahora mismo eran Iberia, Vueling y Easyjet. Todas ellas tienen vuelos Madrid Berlín directos. Iberia y Vueling vuelan al aeropuerto de Tegel, en el noroeste de Berlín, mientras que Easyjet vuela al sureste, a Schoenefeld. Esto que puede parecer un detalle sin importancia, os puede ahorrar mucho tiempo si venís para poco tiempo o molestias cagando maletas durante 1 hora a temperaturas nada agradables. Tegel está mucho más cerca del centro, en distancia y tiempo, que Schoenefeld.
El mes que viene, nuestras opciones volverán a cambiar, ya que Iberia deja de operar su linea Madrid-Berlín a partir del 10 de enero. Esto deja como únicas opciones Vueling y Easyjet. Sin embargo, el 25 de febrero se abrirá una nueva linea gracia a Air Berlín, que volará directo entre las dos capitales diariamente.
Todo esto queda a expensas de que se inaugure el nuevo aeropuerto Berlín Brandenburgo, que sustituirá a los dos aeropuertos ahora operativos, Tegel y Schoenefeld. Este aeropuerto estará situado junto a lo que ahora es Schoenefeld. Tenía prevista su apertura para julio del año pasado, pero las cosas se han retrasado mucho.
Dentro de apenas un mes estaré en tierras alemanas realizando una estancia para mi doctorado. Tres meses que seguro que dan para mucho tanto a nivel de trabajo como en lo que a cultura y turismo se refiere. Pero para que todo esto cundiera lo máximo posible había que realizar muchos pasos previos y el primero de ellos fue buscar casa en Berlín. Yo he buscado una habitación para compartir y es la experiencia que tengo.
Antes de mostraros los lugares de búsqueda comentar que el alquiler en Berlín está variando muy rápidamente. Antes la disponibilidad era muy grande y los precios impresionantes. Si a eso le añadimos que las habitaciones suelen ser muy grandes, el alquiler era baratísimo. Sin embargo, la inmigración a Berlín está haciendo que los precios suban casi un 15% cada año.
El primer lugar que recomiendo buscar y el que más frutos te puede dar es la web www.wg-gesucht.de. Se trata de una web para buscar habitación, apartamento o casa. Hay anuncios de todo tipo: para larga duración, para corta, buscando gente específica, etc. La web te permite registrarte y guardar tus pisos favoritos. Además con la cantidad de filtros a tu disposición la búsqueda se hace mucho más sencilla. Por ejemplo, podemos filtrar por zonas, por precio, por tamaño de la habitación e incluso por el número de compañeros de pisos. Mi experiencia en esta web es bastante buena, aunque debéis tener paciencia si no os contestan. Buscar piso de larga duración, saber alemán y ser chica os darán puntos extra para conseguir piso más rápido. Si por el contrario como yo buscáis piso para corta duración deberéis insistir en la gente que alquile el piso para ese periodo de tiempo nada más. El precio aproximado debería ser unos 350€ por una habitación de unos 15m2, aunque depende mucho de la zona en la que busques.
Existen algunas webs similares a la wg-gesucht pero la ventajas de esta frente a las otras es su número de opciones y que puedes ponerla en inglés. Sin embargo, también se puede destacar www.studenten-wg.de que tiene una amplia oferta y muchas opciones de búsqueda.
Si con estas webs no has tenido suerte y eres estudiante deberías probar con las residencias de estudiantes. Es una opción muy económica y que puede ser interesantes si eres erasmus, pero no tanto si vas a trabajar o no eres tan joven. La web que coordina las residencias de estudiantes alemanas es www.studentenwerk-berlin.de. En su página podrás buscar todas las residencias de Berlín por zonas o precios. El problema es que si no eres estudiante alemán deberás contactar con las residencias directamente una a una. En mi experiencia, la disponibilidad de habitaciones es bastante baja, por lo que hay que buscar con mucha antelación. El precio de una habitación aquí rondará los 200€ aunque depende mucho del tamaño de la misma.
Hay muchas residencias que no gestiona dicha web y que pueden ser de ayuda. Aquí el precio es mayor y puedes pagar unos 300-500€ dependiendo de si compartes apartamento o no y el tamaño. Algunas de ellas son http://www.paul-hertz-haus.de o http://www.paul-fleischmann-haus.de. Con un sencillo formulario online te comentarán la disponibilidad.
Por último, si todo eso no te ha funcionado deberías probar con las agencias inmobiliarias. Aquí la variedad es muy grande, la oferta también, pero el precio también sube. Un piso por menos de 450€ es muy difícil de encontrar. Algunas de las agencias son:
Yo, después de buscar en todos estos lugares y no tener éxito, he encontrado piso gracias a conocidos de amigos. Un recurso muy bueno que deberíais de utilizar. Como dije antes, encontrar piso en Berlín no es nada fácil hoy en día y debemos poner mucho esfuerzo y tiempo.
Hace un tiempo, para una página de la revista, me pasaron una foto de Berlín para ilustrar un libro de Ales Steger sobre la capital alemana. La fotografía en cuestión es esta primera que os enlazo (y que si pincháis veréis a mayor resolución, a enorme resolución, a una resolución brutal): una panorámica brutal de una de las ciudades más importantes del mundo, una imagen que no llega a los 360 grados en la panorámica pero que se acerca.
La foto me recordó a mí paseando por sus calles. Busqué alguno de esos puntos más desconocidos que visitamos y que nos encantaron. Y esos grandes monumentos que todos hemos visto cientos de veces. E imaginé alguno de los recorridos que hicimos, viendo lo lejos que estaban unas cosas de otras, aunque no nos lo pareciera (o sí). Nuestro hostal, donde me hicieron bullying aquellas avispas, donde nos cayó aquella tormenta. Y entonces se me ocurrió la idea para este post (y los dos o tres más que repetirán el mismo esquema): ofreceros, simplemente porque sí, panorámicas de algunas de las ciudades más bellas e importantes del mundo, para que a todos juntos nos entren las ganas de visitarlas, o que los que las hayan visitado puedan hacer lo que hice yo con Berlín.
Sé que no todas siguen el mismo estilo que la Berlín, ni todas son 360 grados ni siquiera todas son picados. Pero espero que me lo perdonéis. Empezamos con Seul:
Hoy se han celebrado en Alemania los actos conmemorativos del 50º aniversario de la construcción del muro de Berlín, un símbolo de vergüenza para los alemanes y para todo el mundo. Un muro que siempre ha representado a la guerra fría que durante años separó a la U.R.S.S. con su ideología comunista y a EE.UU. como potencia del capitalismo.
Hoy en día el muro de Berlín es una atracción histórica más, dentro de una de las ciudades con más reseñas al pasado del mundo. Su historia reciente la hacen muy atractiva para todos los turistas. Pero hace apenas 50 años las cosas pintaban bastante mal. Recordemos que la alemania unida como la conocemos es muy reciente. Durante años, tras la II guerra mundial, el territorio alemán estuvo dividido en RDA, república democrática de Alemania gobernada por los rusos, y la RFA, bajo mando occidental. Berlín, que caía en la zona de la RDA, fue incluso declarada capital de la RDA aunque claramente hubiese dos zonas bien diferenciadas.
Estando de Interrail por tierras alemanas (algo que, claro, dará mucho juego en este blog) Berlín, lógicamente, es una parada obligada, durante varios días. Berlín, una de las tres grandes capitales europeas (con París y Londres), una de esas ciudades en las que hay tanto que ver, que no puedes verlo todo. Tanto que vivir, tanto que experimentar. Nosotros decidimos conocer el Berlín más de postal, el más evidente, pero también quisimos conocer algo que no recomendara una guía, algo de lo que no hubiéramos oído hablar y que nos pudiera sorprender. Y eso fue el Sowjetisches Ehrenmal im Treptower Park, el Monumento Conmemorativo a los Soldados Soviéticos en Treptower Park. Nos dijeron que impresiona. Y sí, lo hace.
Treptower Park está situado en la ribera del Spree, en el sureste de la ciudad. Una enorme extensión verde, todo césped y árboles, llena de alemanes exprimiendo allí sus ratos de ocio echando partidillos, paseando, haciendo deporte o, simplemente, descansando. Uno de esos parques tan verdes, tan cuidados y tan bonitos en su sencillez que envidiamos aquí abajo, en el sur de Europa. Llegar allí es sencillo, a pesar de que no esté cerca (hablando de Berlín las distancias engañan), ya que a la entrada misma se encuentra la estación del S-Bahn de Treptower Park. Recorrer el parque es una delicia, pero sigue siendo un parque y poco más. Hasta que llegas a una fuente circular y decides girar a la derecha, en dirección a eso que se llama Sowjetisches Ehrenmal, y que te han vendido como algo que te impresionará.
En ese momento avanzas y, al otro lado de una pequeña carretera, te encuentras con un arco que con la inscripción “honra a los soldados que murieron por la libertad y la independencia de la patria socialista” te señala la entrada al memorial, una senda que te lleva, bajo los verdes árboles, al primer monumento a destacar, la estatua de La Madre Patria. Una estatua de piedra de tres metros que simboliza el sufrimiento de la nación por los hijos perdidos en el combate. Una alegoría tradicional de este tipo de monumentos que refleja el sufrimiento de una nación aunque sea en pos de una causa como el fin del nazismo. Ya desde ahí, de espaldas a esta estatua, aunque no aprecias aún la enormidad del asunto, sabes que el homenaje aquí realizado es muy soviético, muy glorioso, muy impresionante en su grandeza. Muy ruso, vaya.
Porque avanzas, y ves a lo lejos la estatua central del recinto, la del El Soldado Libertador Soviético, pero todavía no sabes lo pequeño que te vas a sentir a sus pies. Porque no parece para tanto, y porque te empiezas a dar cuenta de que ya solamente el propio recinto es algo increíble. Pero es sólo una sospecha, porque te hay algo que se lleva tu atención: dos enormes construcciones triangulares de granito rojo, la una frente a la otra, cada una de ellas con la figura de un soldado postrado, rodilla en tierra, rindiéndolas homenaje. Porque esas enormes esculturas representan, simbólicamente, dos banderas soviéticas. Dos enormes banderas que ondean manteniendo por siempre en lo más alto el orgullo y la voluntad de la Unión Soviética.
Y al rebasar las dos banderas, uno se encuentra con la zona central de todo el monumento, el área que representa el cementerio donde descansan los soldados soviéticos caídos durante la toma de Berlín al finalizar la guerra. Una enorme plaza rectangular con cinco enormes cuadrados de cesped, cada uno rematado por una corona de flores. Una representación de los más de 5.000 soldados soviéticos que se encuentran enterrados bajo los árboles que flanquean este enorme paseo central. Además, a cada lado de este cementerio nos encontramos con 8 bloques de mármol que representan escenas de la lucha soviética en la Segunda Guerra Mundial. Luego te quedas muerto cuando te enteras que cada uno de estos bloques representa a una de las repúblicas soviéticas, y que las inscripciones en ruso (y sus traducciones en alemán) son citas del propio Stalin.
Y rematando el monumento, ahora sí, la enorme escultura del Soldado Libertador. Una figura de 12 metros situada sobre una pequeña construcción emplazada en lo alto de una pequeña colina. Un elemento apabullante, que impresiona y empequeñece al visitante. La escultura, que rebosa épica por los cuatro costados, nos muestra a un soldado encumbrado sobre una esvástica hecha pedazos, que lleva en brazos protectoramente a una niña pequeña, y que porta una enorme espada desenfundada. La imagen es espectacular, y pone los pelos de punta, con esa carga simbólica que los soviéticos tan bien sabían transmitir en sus monumentos y en su propaganda. Es una figura que no se puede dejar de admirar, en tanto que representa lo mejor y lo peor del ser humano: las luchas, el odio, la guerra, la muerte, pero también la decisión, la resistencia, la valentía, la fuerza de voluntad, la defensa de los más débiles.
¿Este memorial va a ser lo mejor que veáis en Berlín? Quizás no. ¿Deberíais visitarlo? Rotundamente sí. Es uno de esos lugares en los que se respira y se palpa Historia, y decir eso en una ciudad como Berlín es decir mucho. Un monumento que parece que no te va a impresionar pero que te deja boquiabierto, empequeñecido, diminuto como se sentirían los ciudadanos de la República Democrática Alemana en los actos propagandísticos que allí se realizaban. Es un cementerio, pero no es un lugar triste. Verás parejas paseando y niños jugando, gente sonriendo. Te invade el respeto a lo que representa, te pesa la carga de esos 5.000 rusos que te rodean, pero sabes que el que ellos estén allí te permite a ti estar allí, honrándoles. No verás muchos turistas, no te sentirás que estás visitando algo imprescindible, pensarás que el que sea un lugar que aparezca destacado en las guías turísticas indica algo, pero no te equivoques. Es una visita más que recomendada, saldrás impresionado.