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Los ecos del Muro de Berlín

En el 2014 se ha conmemorado el 25 Aniversario de la Caída del Muro de Berlín. Aunque lo deberíamos llamar el Derribo del Muro de Berlín, porque fueron los ciudadanos berlineses los que lo echaron abajo con sus ganas de libertad y reconciliación, y sus martillos y sus excavadoras. 25 años desde que un 9 de noviembre de 1989 el Telón de Acero que dividía a Berlín, a Alemania, a Europa y al Mundo saltara por los aires. Desde entonces todo ha cambiado, y nuestra realidad es radicalmente distinta.

El Muro cayó, pero no en su totalidad. Berlín aún es una ciudad en la que se nota la división. Y una ciudad en la que se puede ver aún el causante de esa división. Hay bastantes restos del Muro que se pueden contemplar en nuestros días, homenajes a lo que fue y lo que nunca debería volver a ser. Una manera mejor de conocer cómo fueron aquellos días. Hay pequeños trozos repartidos por toda la ciudad (y por todo el mundo), pero hay tres grandes zonas donde contemplar el Muro de la mejor manera posible.

East Side

East Side Gallery. Quizás el trozo de Muro más famoso, tanto por su longitud como por su uso actual. A orillas del río Spree, en Mühlenstraße (en el barrio de Friedrichshain), se conservan 1.316 metros del Muro que han sido convertidos en la mayor galería de arte al aire libre del mundo. 101 obras que consagran la libertad y la paz, y que se pueden visitar completamente gratis. Un paseo imprescindible para conocer uno de los lugares más significativos e icónicos de la ciudad. Y después te puedes ir a conocer el encantador Barrio Turco

Memorial

El Memorial del Muro. Situado en Bernauer Straße (entre Gesundbrunnen and Mitte), el Gedenkstätte Berliner Mauer es un parque memorial erigido en 1998 como recuerdo del Muro en sí mismo y de lo que supuso para los berlineses: muertes, destrucción, confrontación, separación. La ruta ideal es recorrer primero a pie la Todesstreifen, la Franja de la Muerte, reparando tanto en los frangmentos conservados como en los distintos homenajes. Después, ir al Centro de Documentación, en el que conocer más sobre el Muro y sobre lo que pasaba en el mundo a su alrededor. Por supuesto, subir a la torre de observación para ver desde arriba cómo era esa franja. Para terminar, id a la Capilla de la Reconciliación, donde podréis ver una bomba de la Segunda Guerra Mundial en su sótano.

Topografía

Fragmento en las inmediaciones de la Topografía del Terror. La Topografía del Terror es un museo de Historia y centro de documentación berlinés exterior e interior dedicado al estudio de la represión del régimen nazi. Situado en  Niederkirchnerstrasse, ocupa el terreno donde estuvieron los cuarteles generales de las SS y la Gestapo, principales ejecutores de ese régimen del terror. En el lateral sur del recinto se conserva un tramo del Muro, el más largo después de la East Side Gallery. Un fragmento que estuvo pensado demoler pero que finalmente fue conservado. 

Placa

Placas recordatorias del trazado del Muro. A lo largo y ancho de la ciudad, siguiendo el trazado original del Muro se pueden encontrar recordatorios en las calles. Una forma de mantener el recuerdo de lo que dividió ese muro, porque las puedes encontrar en el centro más turístico o en las afueras de la ciudad. De repente, si te paras a pensarlo, te das cuenta de que un enorme muro separaría tu camino a tu hotel. 

Escrito por rubenvike @ enero 15, 2015 Sin comentarios

Tres formas de disfrutar Mainhattan

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Mainhattan, para los que no lo conozcan, es la aglomeración de rascacielos de la ciudad alemana de Fráncfort del Meno. El término viene de Main, el nombre alemán del Río Meno que atraviesa la ciudad, y de Manhattan, el barrio neoyorquino que concentra la mayor densidad de rascacielos del planeta. Mainhattan, o la Frankfurter Skyline, es una denominación que ya engloba a todo Fráncfort, que tiene 9 de los 10 rascacielos más altos del país (26 entre los 50 primeros).

Cuando hicimos nuestro Interrail por Alemania visitar Fráncfort fue una de mis pequeñas peticiones. No es Berlín en cuando a vida, ni Munich, ni siquiera es Colonia con su enorme catedral. Fráncfort es una ciudad eminentemente financiera. Es la sede del Bundesbank alemán, del Banco Central Europeo, su Bolsa es la segunda en importancia del continente y es la sede de numerosos bancos, entidades financieras, aseguradoras y similares. Es una ciudad rica, y eso se nota en general, pero no es, paradójicamente, excesivamente cara para el turista. Además, es muy fácil de visitar puesto que su aeropuerto y su estación central de ferrocarril son piezas básicas en el sistema de transporte europeo.

Como digo, yo quería ver esos rascacielos. Era una de mis pequeñas peticiones en el planning del viaje. Y aquí van tres formas de disfrutar de ese perfil:

Desde la cafetería de la Zeilgalerie. El Zeil es una de las arterias comerciales de la ciudad, y en su arranque, junto a la plaza de Haupwatche, se encuentra la Zeilgalerie (Zeil 112), un centro comercial que tiene una posición privilegiada para disfrutar de la ciudad. Desde su terraza-cafetería de la novena planta se puede disfrutar de una panorámica preciosa de la ciudad. Abre de 10 de la mañana a 10 de la noche, y el acceso es gratuito. Si tenéis vértigo es una buena elección.

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Desde la Main Tower. Esta opción de disfrutar de Mainhattan, por el contrario, no es la mejor si sufres de vértigo. La Main Tower (Neue Mainzer Straße 52 – 58) es la cuarta en altura de la ciudad con 200 metros, y ofrece un acceso para, desde su cumbre, tener toda la ciudad y la región a tus pies. Aquí la entrada cuesta 5 euros, y 3.50 la reducida, y los horarios van de 10 de la mañana a 9 u 11 de la noche, según el día. A 200 metros de altura las sensaciones son otra, y merece meterse en el ascensor para subir a toda velocidad los 56 pisos del edificio y maravillarte con las vistas.

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A pie de calle. Desde prácticamente cualquier punto de la ciudad se pueden disfrutar los gigantes que rascan el cielo de Fránfort. Se pueden ver a pocos metros de ellos paseando por la zona financiera y echando para atrás la cabeza para verlos. Pero a pie de calle la mejor opción para unas buenas vistas de los rascacielos es la orilla sur del Meno y los puentes que lo cruzan. Desde la zona de Sachsenhausen tenemos una vista perfecta. También son recomendables el Untermainbrücke, el Alte Brücke y el Eiserner Steg, desde los que se tiene el río bajo ti, y la ciudad desplegada a tus lados.

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Escrito por rubenvike @ julio 16, 2013 Sin comentarios

El Monumento al Soldado Soviético de Berlín

Estando de Interrail por tierras alemanas (algo que, claro, dará mucho juego en este blog) Berlín, lógicamente, es una parada obligada, durante varios días. Berlín, una de las tres grandes capitales europeas (con París y Londres), una de esas ciudades en las que hay tanto que ver, que no puedes verlo todo. Tanto que vivir, tanto que experimentar. Nosotros decidimos conocer el Berlín más de postal, el más evidente, pero también quisimos conocer algo que no recomendara una guía, algo de lo que no hubiéramos oído hablar y que nos pudiera sorprender. Y eso fue el Sowjetisches Ehrenmal im Treptower Park, el Monumento Conmemorativo a los Soldados Soviéticos en Treptower Park. Nos dijeron que impresiona. Y sí, lo hace.

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Treptower Park está situado en la ribera del Spree, en el sureste de la ciudad. Una enorme extensión verde, todo césped y árboles, llena de alemanes exprimiendo allí sus ratos de ocio echando partidillos, paseando, haciendo deporte o, simplemente, descansando. Uno de esos parques tan verdes, tan cuidados y tan bonitos en su sencillez que envidiamos aquí abajo, en el sur de Europa. Llegar allí es sencillo, a pesar de que no esté cerca (hablando de Berlín las distancias engañan), ya que a la entrada misma se encuentra la estación del S-Bahn de Treptower Park. Recorrer el parque es una delicia, pero sigue siendo un parque y poco más. Hasta que llegas a una fuente circular y decides girar a la derecha, en dirección a eso que se llama Sowjetisches Ehrenmal, y que te han vendido como algo que te impresionará.

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En ese momento avanzas y, al otro lado de una pequeña carretera, te encuentras con un arco que con la inscripción “honra a los soldados que murieron por la libertad y la independencia de la patria socialista” te señala la entrada al memorial, una senda que te lleva, bajo los verdes árboles, al primer monumento a destacar, la estatua de La Madre Patria. Una estatua de piedra de tres metros que simboliza el sufrimiento de la nación por los hijos perdidos en el combate. Una alegoría tradicional de este tipo de monumentos que refleja el sufrimiento de una nación aunque sea en pos de una causa como el fin del nazismo. Ya desde ahí, de espaldas a esta estatua, aunque no aprecias aún la enormidad del asunto, sabes que el homenaje aquí realizado es muy soviético, muy glorioso, muy impresionante en su grandeza. Muy ruso, vaya.

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Porque avanzas, y ves a lo lejos la estatua central del recinto, la del El Soldado Libertador Soviético, pero todavía no sabes lo pequeño que te vas a sentir a sus pies. Porque no parece para tanto, y porque te empiezas a dar cuenta de que ya solamente el propio recinto es algo increíble. Pero es sólo una sospecha, porque te hay algo que se lleva tu atención: dos enormes construcciones triangulares de granito rojo, la una frente a la otra, cada una de ellas con la figura de un soldado postrado, rodilla en tierra, rindiéndolas homenaje. Porque esas enormes esculturas representan, simbólicamente, dos banderas soviéticas. Dos enormes banderas que ondean manteniendo por siempre en lo más alto el orgullo y la voluntad de la Unión Soviética.

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Y al rebasar las dos banderas, uno se encuentra con la zona central de todo el monumento, el área que representa el cementerio donde descansan los soldados soviéticos caídos durante la toma de Berlín al finalizar la guerra. Una enorme plaza rectangular con cinco enormes cuadrados de cesped, cada uno rematado por una corona de flores. Una representación de los más de 5.000 soldados soviéticos que se encuentran enterrados bajo los árboles que flanquean este enorme paseo central. Además, a cada lado de este cementerio nos encontramos con 8 bloques de mármol que representan escenas de la lucha soviética en la Segunda Guerra Mundial. Luego te quedas muerto cuando te enteras que cada uno de estos bloques representa a una de las repúblicas soviéticas, y que las inscripciones en ruso (y sus traducciones en alemán) son citas del propio Stalin.

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Y rematando el monumento, ahora sí, la enorme escultura del Soldado Libertador. Una figura de 12 metros situada sobre una pequeña construcción emplazada en lo alto de una pequeña colina. Un elemento apabullante, que impresiona y empequeñece al visitante. La escultura, que rebosa épica por los cuatro costados, nos muestra a un soldado encumbrado sobre una esvástica hecha pedazos, que lleva en brazos protectoramente a una niña pequeña, y que porta una enorme espada desenfundada. La imagen es espectacular, y pone los pelos de punta, con esa carga simbólica que los soviéticos tan bien sabían transmitir en sus monumentos y en su propaganda. Es una figura que no se puede dejar de admirar, en tanto que representa lo mejor y lo peor del ser humano: las luchas, el odio, la guerra, la muerte, pero también la decisión, la resistencia, la valentía, la fuerza de voluntad, la defensa de los más débiles.

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¿Este memorial va a ser lo mejor que veáis en Berlín? Quizás no. ¿Deberíais visitarlo? Rotundamente sí. Es uno de esos lugares en los que se respira y se palpa Historia, y decir eso en una ciudad como Berlín es decir mucho. Un monumento que parece que no te va a impresionar pero que te deja boquiabierto, empequeñecido, diminuto como se sentirían los ciudadanos de la República Democrática Alemana en los actos propagandísticos que allí se realizaban. Es un cementerio, pero no es un lugar triste. Verás parejas paseando y niños jugando, gente sonriendo. Te invade el respeto a lo que representa, te pesa la carga de esos 5.000 rusos que te rodean, pero sabes que el que ellos estén allí te permite a ti estar allí, honrándoles. No verás muchos turistas, no te sentirás que estás visitando algo imprescindible, pensarás que el que sea  un lugar que aparezca destacado en las guías turísticas indica algo, pero no te equivoques. Es una visita más que recomendada, saldrás impresionado.

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Escrito por rubenvike @ junio 28, 2011 Sin comentarios

Club Matrix en Berlín

Esta es la última entrada que me quedaba en la mente del viaje que realizamos hace unas semanas a tierras nórdicas. Quería en este caso hablaros de la otra parte del viaje, no la turística, cultural, etc. sino la fiestera. En Estocolmo no pudimos salir por los pijoteros que son con la edad, en algunos bares pedían hasta 24 años para entrar, en Tallin salimos 1 día pero la gente allí no aguanta nada y a las 2 la discoteca se fue vaciando. Y por último tocaba Berlín, un valor seguro en cuanto a marcha se refiere.

Club Matrix Berlín

Ya lo conocíamos del año pasado y nos dirigimos al Club Matrix directamente. Se trata de una discoteca con varios ambientes, desde hip-hop, techno, dance, pachanga…La discoteca en si no es bonita, pero reune unas cuantas cosas que la hacen ser el sitio idóneo para salir:

  • Está al ladito del metro y tren, que abre toda la noche.
  • Puedes entrar con las pintas que quieras, no tienes que ponerte ni zapatos ni camisa ni na. Allí eres más libre.
  • La música en genial, si te gusta la pachanga te gustará, si te gusta el techno, lo más típico de Alemania, también. Creo que cuando estuvimos escuché las 2 horas más buenas de música en una discoteca de mi vida.

Otra cosa curiosa de este sitio, y en general de todo Berlín, es cómo los tios ligan con las chicas: arrimando cebolleta que diría Toni. El sistema es muy sencillo y directo: la chica empieza a bailar en la pista o plataforma, el tio se acerca por detrás y empieza a arrimar cebolleta. Aquí si la chica está interesada seguirá moviéndose más y restregando el trasero hasta que sin cruzar palabra se lien. En España si te acercas a una tia por detrá lo más normal es que acabes con la cara doblada de una ostia, pero eso es otro mundo.
En fin, que si pasáis por Berlín algún día no dejéis de ver esta discoteca porque os lo pasaréis en grande.

Escrito por javi @ mayo 6, 2008 Sin comentarios