// Viajar Social
// Buscar
// Social

Consejos para ahorrar en tu viaje a Edimburgo

Edimburgo tiene todo lo necesario para ser uno de los destinos favoritos en el Reino Unido: un bonito centro histórico, un castillo impresionante, un animado ambiente nocturno… Teniendo en cuenta que no es una ciudad especialmente barata y que el cambio de divisa nos es cada vez más desfavorable, hemos pensado que nunca vienen mal unos pequeños consejos para ahorrar en tu viaje a la capital escocesa.

Si hay algo en lo que se puede ahorrar, y mucho, es en alojamiento. Los hostels en Edimburgo son la mejor opción para viajeros con presupuesto ajustado, ya que ofrecen instalaciones de calidad a precios asequibles, sobre todo si no te importa compartir habitación. Haggis Hostels es un buen
ejemplo de alojamiento económico en Edimburgo. Posee habitaciones compartidas o privadas, cocina totalmente equipada y acceso a internet en una excelente y céntrica ubicación. Además, el precio de la estancia incluye un desayuno gratuito y se sirve té y café gratis las 24 horas. Alojarse
en el centro tiene otra ventaja, y es que puedes llegar a los principales lugares de interés a pie y así ahorrar en transporte. Puedes ver más información sobre este y otros hostels en http://es.hostelbookers.com/albergues/escocia/edimburgo/.

Ahora que ya has solucionado el tema del alojamiento en Edimburgo puedes salir a descubrir todo lo que la ciudad ofrece, que no es poco. El castillo es uno de los lugares de obligada visita y, aunque la entrada cuesta la friolera de 16£, realmente merece la pena. Nuestro consejo es que si vas a pagar entrada por ver algún monumento en Edimburgo, que sea el castillo.

 

Tras haber visitado el castillo de Edimburgo habrá que apretarse un poco el cinturón durante el viaje. No resultará demasiado difícil, ya que puedes disfrutar de otras atracciones totalmente gratis. En el National Museum of Scotland podrás ver desde el esqueleto de un Tyrannosaurus Rex hasta momias egipcias, además de otros interesantes objetos expuestos en sus 16 nuevas galerías. Si te gusta el arte puedes ir a la Scottish National Gallery, que alberga una exquisita colección de obras de arte de grandes maestros de la pintura como Van Gogh o Monet.

Asimismo, puedes visitar el Parlamento Escocés, uno de los edificios más singulares de la ciudad, diseñado por el catalán Enric Miralles y cuya entrada es gratuita. Si te manejas en inglés, también puedes reservar una visita guiada en la que aprenderás un poquito de la historia política de Escocia y contemplar la magnífica arquitectura del edificio.

Para relajarte sin gastar una sola libra puedes dirigirte a los jardines de Princes Street, en pleno centro y a los pies del castillo. Está decorado con numerosas estaturas y monumentos, entre los que destaca el Scott Monument, dedicado al famoso escritor Walter Scott. Tampoco puedes irte
de Edimburgo sin subir al Arthur’s Seat («El Asiento de Arturo»), un conjunto de colinas situadas en Holyrood Park, que se elevan más de 250 metros y desde donde podrás contemplar una espléndida panorámica.

En lo que a comida se refiere, hay muchos pubs y restaurantes por el centro. Si quieres cenar algo típico sin gastar demasiado aprovecha los «early bird»; son menús disponibles durante un horario limitado más temprano de lo habitual, normalmente entre las 17:00 y las 19:00. Comer a media
tarde puede sonar algo extremo, pero realmente compensa y, créeme, ¡no serás el único!

Escrito por Javi @ julio 18, 2012 Sin comentarios

Las ciudades de la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania: Varsovia

Dentro de unos días comienza la Eurocopa 2012 de futbol. Un acontecimiento deportivo que será la escusa de muchos para viajar para ver a sus selecciones y de paso, conocer nuevas ciudades. Este año, los países anfitriones son Polonia y Ucrania. Dos países de este de Europa que seguro que gracias a la Eurocopa van a hacerse mucho más famosos. Desde Destino Viajar queríamos acercaros un poco más algunas de las ciudades de estos paises y hoy comenzamos con la capital de Polonia, Varsovia.

Varsovia es una ciudad grande, con más de un millón y medio de habitantes. Se trata de una ciudad que fue completamente destruida en la segunda guerra mundial y que prácticamente todos los edificios actuales son reconstruidos. Eso le pasó a la ciudad vieja, construida en el S.XVII alrededor del Castillo Real. Ahora se puede ver toda esta zona reconstruida. La plaza del mercado es uno de los lugares que no debéis de perderos. Toda esta zona vieja ha sido considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980.

Aparte de la zona vieja en Varsovia podrás disfrutar de el Palacio de la Cultura, uno de los edificios más altos de Europa en los años 50, y al que se puede subir para contemplar las vistas de la ciudad. Otro de los puntos turísticos más importantes es el palacio de Wilanów, que es la parada final de la famosa Ruta Real de Varsovia (Trakt Królewski). Dicha ruta de unos 10km de distancia es una de las opciones más interesantes para conocer todos los lugares interesantes de Varsovia, incluído muchas zonas verdes y zonas de compras.

Escrito por Javi @ junio 6, 2012 Sin comentarios

Visita de un día a Montpellier

El fin de semana pasado tuve la suerte de poder visitar a mi amiga Zaida en Montpellier, al sur de Francia. Una ciudad de unos 250.000 habitantes, de carácter muy joven y con un ambiente muy entretenido. Montpellier me dio una sorpresa bastante positiva ya que esperaba algo más frío y al final es todo lo contrario, muy acogedora.

Como habréis leído en el título, sólo visitamos Montpellier un día, pero fue suficiente para ver todo lo más importante de la ciudad que no es para nada grande. Apenas hay que coger algún tranvía para moverte por ella. Y una de las sorpresas fue precisamente el tranvía. En Montpellier hay 4 lineas de tranvía y en cada una de ellas, los vagones están diseñados por alguien importante como Christian Lacroix.

Lo más interesante que visitar en Montpellier comienza en la que es la plaza más importante de la ciudad, la Plaza de la Comedia, que debe su nombre a una de las dos óperas de la ciudad llamada igual que la plaza. Allí, aparte de la ópera encontraremos la Fuente de las Tres Gracias. No podemos olvidarnos que aquí se reunen muchas de las mejores terrazas de toda la ciudad y el ambiente es muy agradable hasta altas horas de la noche. Aquí fue donde comimos espectacularmente bien en la Crèperie de la Comédie. Si tenéis opción de comer en la terraza mejor que mejor.

Si continuamos nuestro paseo lo siguiente que podremos encontrar será el edificio del ayuntamiento, del siglo XIX. El ayuntamiento está rodeado de dos plazas con mucho encanto en las también podréis tomaros un vino o una cerveza. Otros sitios que no debéis dejaros atras es la Catedral de San Pedro y el Arco del Triunfo. Ambos son dos de los monumentos más bonitos de la ciudad. Muy cerca del arco del triunfo se encuentra un parque que acoge el punto más alto de la ciudad, justo donde se encuentra un antiguo depósito de agua desde el que parte un acueducto. Las vistas desde aquí son muy bonitas y merece la pena acercarse.

Otros lugares que podéis visitar son el jardín botánico en el que podréis pasear tranquilamente, el famoso museo Fabre, la facultad de medicina (la más antigua del mundo occidental), o el Odisseum. Como veis, aunque lo he resumido bastante Montpellier guarda muchos secretos interesantes. Una ciudad del sur de Francia con mucho encanto que sorprenderá.

 

Escrito por Javi @ mayo 31, 2012 Sin comentarios

El Monumento al Soldado Soviético de Berlín

Estando de Interrail por tierras alemanas (algo que, claro, dará mucho juego en este blog) Berlín, lógicamente, es una parada obligada, durante varios días. Berlín, una de las tres grandes capitales europeas (con París y Londres), una de esas ciudades en las que hay tanto que ver, que no puedes verlo todo. Tanto que vivir, tanto que experimentar. Nosotros decidimos conocer el Berlín más de postal, el más evidente, pero también quisimos conocer algo que no recomendara una guía, algo de lo que no hubiéramos oído hablar y que nos pudiera sorprender. Y eso fue el Sowjetisches Ehrenmal im Treptower Park, el Monumento Conmemorativo a los Soldados Soviéticos en Treptower Park. Nos dijeron que impresiona. Y sí, lo hace.

Interrail (958)

Treptower Park está situado en la ribera del Spree, en el sureste de la ciudad. Una enorme extensión verde, todo césped y árboles, llena de alemanes exprimiendo allí sus ratos de ocio echando partidillos, paseando, haciendo deporte o, simplemente, descansando. Uno de esos parques tan verdes, tan cuidados y tan bonitos en su sencillez que envidiamos aquí abajo, en el sur de Europa. Llegar allí es sencillo, a pesar de que no esté cerca (hablando de Berlín las distancias engañan), ya que a la entrada misma se encuentra la estación del S-Bahn de Treptower Park. Recorrer el parque es una delicia, pero sigue siendo un parque y poco más. Hasta que llegas a una fuente circular y decides girar a la derecha, en dirección a eso que se llama Sowjetisches Ehrenmal, y que te han vendido como algo que te impresionará.

Interrail (964)

En ese momento avanzas y, al otro lado de una pequeña carretera, te encuentras con un arco que con la inscripción “honra a los soldados que murieron por la libertad y la independencia de la patria socialista” te señala la entrada al memorial, una senda que te lleva, bajo los verdes árboles, al primer monumento a destacar, la estatua de La Madre Patria. Una estatua de piedra de tres metros que simboliza el sufrimiento de la nación por los hijos perdidos en el combate. Una alegoría tradicional de este tipo de monumentos que refleja el sufrimiento de una nación aunque sea en pos de una causa como el fin del nazismo. Ya desde ahí, de espaldas a esta estatua, aunque no aprecias aún la enormidad del asunto, sabes que el homenaje aquí realizado es muy soviético, muy glorioso, muy impresionante en su grandeza. Muy ruso, vaya.

Interrail (965) Interrail (968)

Porque avanzas, y ves a lo lejos la estatua central del recinto, la del El Soldado Libertador Soviético, pero todavía no sabes lo pequeño que te vas a sentir a sus pies. Porque no parece para tanto, y porque te empiezas a dar cuenta de que ya solamente el propio recinto es algo increíble. Pero es sólo una sospecha, porque te hay algo que se lleva tu atención: dos enormes construcciones triangulares de granito rojo, la una frente a la otra, cada una de ellas con la figura de un soldado postrado, rodilla en tierra, rindiéndolas homenaje. Porque esas enormes esculturas representan, simbólicamente, dos banderas soviéticas. Dos enormes banderas que ondean manteniendo por siempre en lo más alto el orgullo y la voluntad de la Unión Soviética.

Interrail (970)

Interrail (975) Interrail (980)

Y al rebasar las dos banderas, uno se encuentra con la zona central de todo el monumento, el área que representa el cementerio donde descansan los soldados soviéticos caídos durante la toma de Berlín al finalizar la guerra. Una enorme plaza rectangular con cinco enormes cuadrados de cesped, cada uno rematado por una corona de flores. Una representación de los más de 5.000 soldados soviéticos que se encuentran enterrados bajo los árboles que flanquean este enorme paseo central. Además, a cada lado de este cementerio nos encontramos con 8 bloques de mármol que representan escenas de la lucha soviética en la Segunda Guerra Mundial. Luego te quedas muerto cuando te enteras que cada uno de estos bloques representa a una de las repúblicas soviéticas, y que las inscripciones en ruso (y sus traducciones en alemán) son citas del propio Stalin.

Interrail (984)

Y rematando el monumento, ahora sí, la enorme escultura del Soldado Libertador. Una figura de 12 metros situada sobre una pequeña construcción emplazada en lo alto de una pequeña colina. Un elemento apabullante, que impresiona y empequeñece al visitante. La escultura, que rebosa épica por los cuatro costados, nos muestra a un soldado encumbrado sobre una esvástica hecha pedazos, que lleva en brazos protectoramente a una niña pequeña, y que porta una enorme espada desenfundada. La imagen es espectacular, y pone los pelos de punta, con esa carga simbólica que los soviéticos tan bien sabían transmitir en sus monumentos y en su propaganda. Es una figura que no se puede dejar de admirar, en tanto que representa lo mejor y lo peor del ser humano: las luchas, el odio, la guerra, la muerte, pero también la decisión, la resistencia, la valentía, la fuerza de voluntad, la defensa de los más débiles.

Interrail (992)

¿Este memorial va a ser lo mejor que veáis en Berlín? Quizás no. ¿Deberíais visitarlo? Rotundamente sí. Es uno de esos lugares en los que se respira y se palpa Historia, y decir eso en una ciudad como Berlín es decir mucho. Un monumento que parece que no te va a impresionar pero que te deja boquiabierto, empequeñecido, diminuto como se sentirían los ciudadanos de la República Democrática Alemana en los actos propagandísticos que allí se realizaban. Es un cementerio, pero no es un lugar triste. Verás parejas paseando y niños jugando, gente sonriendo. Te invade el respeto a lo que representa, te pesa la carga de esos 5.000 rusos que te rodean, pero sabes que el que ellos estén allí te permite a ti estar allí, honrándoles. No verás muchos turistas, no te sentirás que estás visitando algo imprescindible, pensarás que el que sea  un lugar que aparezca destacado en las guías turísticas indica algo, pero no te equivoques. Es una visita más que recomendada, saldrás impresionado.


Ver mapa más grande

Escrito por rubenvike @ junio 28, 2011 Sin comentarios

Dublín

Dublin

Dublin

Dublin

Dublin

No sé si os acordáis (yo he estado a punto de olvidarlo) que tenemos un blog en el que nos gusta hablar de nuestras cosas y en el que prometimos contaros qué tal nos fue por la capital de Irlanda. Creo que ya ha pasado el tiempo suficiente para poder decir que el regusto que me ha dejado Dublín ha sido más que agradable. Vamos, que me ha gustado bastante la ciudad, aunque en realidad sólo conociéramos la “zona bonita”. Paso a remarcar aspectos concretos del viaje:

Bares. Madre mía qué cantidad de bares. Qué cantidad de bares grandes. Qué cantidad de bares grandes y bonitos (y baratos). Creo que el pub más pequeño en el que estuvimos tenía por lo menos dos plantas y tres o cuatro salas. Muy fan me declaro desde entonces de uno llamado The Church, una iglesia transformada en un impresionante bar-restaurante, y de otro llamado Café en-Seine, quizás uno de los más bonitos que he visto nunca. Por supuesto destacar también los típicos pubs y el Temple Bar en concreto, un sitio muy guay. Y en todos los sitios música bastante molona (Vampire Weekend en un bar cualquiera de Madrid? Sueñas. El Seven Nation Army tocado en directo? Deliras.)

Comer. Porque no todo es beber. Otra vez, pegabas una patada a una piedra y te salían multitud de restaurantes muy interesantes, de todos los estilos y variedades. Y, para estar en el núcleo turístico, bastante bien de precio (siempre que bebieras agua, que en la bebida estaba la clavada). Un perrito callejero (que me pareció delicioso), una hamburguesa (con resaca, lo que le da +1000 de sabor), un restaurante hispano-italo-mexicano, un fish & chips muy rico y un coreano que no sabía a chino como en Madrid. Vamos, que comimos como señores.

Turismo. Dublín, turísticamente hablando, se ve en poco más de un día. Puentes como el del Penique (que cruzábamos todos los días), la Estatua de Molly Malone, el Trinity College (donde nos falto ver el libro de Kells, que es que costaba un dineral), Grafton Street (abarrotada de paseantes), el Memorial de Oscar Wilde, la estatua de James Joyce (que encontramos por casualidad), el Spire (que sí que mola mucho, no como lo de Calatrava) y todo O’Connell Street, las catedrales de San Patricio y Christchurch. Un poco decepcionante el Castillo de Dublín, aunque el parque que tiene lo salva un poco. En definitiva, poco pero bonito.

Verde. Todo Dublín y toda Irlanda es verde. Cualquier parque es de esos típico de enormes extensiones de un césped que para sí quisiera el Santiago Bernabeu. St. Stephen’s Green y Merrion Square Park son dos parques taaan bonitos y tan agradables y tan guays para pasear y para sentirse bien que no sé qué más decir salvo que son visita obligada. Ese césped es tan perfecto y está tan por todos los lados que uno, como habitante del páramo castellano, se queda pasmado y embelesado.

Howth. Es un pequeño pueblo pesquero a unos 30 minutos en tren de Dublín. Está cerca, es bonito, sus restaurantes de pescado y marisco son magníficos (allí comimos el fish&chips). Y tiene focas, cebadas hasta el límite, para ver, cosa que no todos los que van consiguen y para lo que nosotros no tuvimos problemas. Si se tiene tiempo es una excursión guay para hacer, porque está cerca y porque de repente te sumerges (de nuevo, somos de Madrid y se nota) en una pequeña y coqueta villa pesquera con sus gaviotas y sus olas y su faro y sus olas. Muy bucólico todo, eso sí.

Pintas de Guinness. Cerveza negra allá donde vayas, tirada con clase y a precios muy asumibles. Eso es un reclamo turístico muy importante, no en vano, esta empresa cervecera es uno de los pilares económicos del país. N0 puedes ir a Dublín, entrar a un pub y no tomarte una pinta de Guinness. Y hablando de pintas, el mundo es mejor en formato “pinta”, eso es así. Nos falló la visita a la Guinness Storehouse, visita obligada, porque llegamos 15 minutos tarde al último pase. Fue quizás lo peor del viaje, por las ganas que teníamos tanto Javi como yo eran muchas. Porque desde fuera ya es algo espectacular, así que no quiero saber cómo será dentro. Así ya tenemos excusa para volver.

Españoles por el mundo. Allá donde vayas, siempre habrá otro grupo de españoles. Fíjate en aquellos que hablen alto y esos son nuestros compatriotas. En el tren a Howth, en el Café en-Seine, en la Guinness Storehouse, en el Temple Bar, en todos los lados.

Irlandeses. Qué decir de los irlandeses aparte de que beben como cosacos y de que las irlandesas siguen el estilo inglés de vestirse como cerdas. Bajo nivel, por cierto, entre las irlandesas, aunque la que sobresalía, sobresalía bastante. Aún así, conocimos más coreanos y brasileños que irlandeses. Muy maja, por cierto, toda la gente de todos los países que conocimos en esos tres días.

Lluvia. Con el tiempo tuvimos bastante suerte ya que solamente nos llovió el último día, y sin ser una lluvia torrencial. No era lo normal, y todavía no sabemos a qué se debió esa suerte.

Nuestra guía turística. Todo esto estuvo orquestado por Diana, que ejerció de cicerone en nuestra visita a la isla. Nos llevó a bares guays, nos dijo en qué restaurantes comer bien, nos orientó, nos contó curiosidades y nos cuidó durante los tres días. Una grande.

Sé que se me olvidan muchas cosas, pero creo que para retomar el ritmo de publicación no está mal. Todas las fotos que hice con mi cámara (porque hice bastantes con la de Javi) las tenéis en mi set de flickr sobre Dublín. Creo que alguna hasta os puede gustar.

Escrito por rubenvike @ julio 6, 2010 Sin comentarios