// Viajar Social
// Buscar
// Social

La calle perfecta de San Petersburgo

En la antigua capital imperial de los zares, en la ciudad de San Petersburgo, existe una calle que está considerada como perfecta. Es la llamada calle de las proporciones ideales, puesto que su simetría y sus proporciones son el ejemplo más conseguido de lo que la Arquitectura Neoclásica intento crear. Belleza y racionalidad en forma de calle. Es la Calle del Arquitecto Rossi, la Ulitsa Zodchego Rossi en ruso.

Esta calle fue diseñada por el arquitecto italiano Carlo Rossi, al que debe su nombre, uno de los preferidos por los zares para que San Petersburgo se convirtiera en uno de los núcleos urbanos más espléndidos y armoniosos de Europa según la Enciclopedia Británica. Las proporciones perfectas de la calle hacen que el ancho de 22 metros de la calle sea igual a la altura de los edificios que la rodean, y que la longitud total de la calle sea diez veces ese ancho, 220 metros. Un uso perfecto de la proporción áurea. El remate de la obra, también del propio Rossi, son las dos fachadas neoclásicas enfrentadas, perfectamente simétricas en todos sus detalles. En sus extremos tenemos el Teatro Alexandrinsky y la Plaza Ostrovsky.

Un lugar bellísimo de la venecia del norte. 

rossi

Escrito por rubenvike @ Enero 22, 2015 Sin comentarios

Los ecos del Muro de Berlín

En el 2014 se ha conmemorado el 25 Aniversario de la Caída del Muro de Berlín. Aunque lo deberíamos llamar el Derribo del Muro de Berlín, porque fueron los ciudadanos berlineses los que lo echaron abajo con sus ganas de libertad y reconciliación, y sus martillos y sus excavadoras. 25 años desde que un 9 de noviembre de 1989 el Telón de Acero que dividía a Berlín, a Alemania, a Europa y al Mundo saltara por los aires. Desde entonces todo ha cambiado, y nuestra realidad es radicalmente distinta.

El Muro cayó, pero no en su totalidad. Berlín aún es una ciudad en la que se nota la división. Y una ciudad en la que se puede ver aún el causante de esa división. Hay bastantes restos del Muro que se pueden contemplar en nuestros días, homenajes a lo que fue y lo que nunca debería volver a ser. Una manera mejor de conocer cómo fueron aquellos días. Hay pequeños trozos repartidos por toda la ciudad (y por todo el mundo), pero hay tres grandes zonas donde contemplar el Muro de la mejor manera posible.

East Side

East Side Gallery. Quizás el trozo de Muro más famoso, tanto por su longitud como por su uso actual. A orillas del río Spree, en Mühlenstraße (en el barrio de Friedrichshain), se conservan 1.316 metros del Muro que han sido convertidos en la mayor galería de arte al aire libre del mundo. 101 obras que consagran la libertad y la paz, y que se pueden visitar completamente gratis. Un paseo imprescindible para conocer uno de los lugares más significativos e icónicos de la ciudad. Y después te puedes ir a conocer el encantador Barrio Turco

Memorial

El Memorial del Muro. Situado en Bernauer Straße (entre Gesundbrunnen and Mitte), el Gedenkstätte Berliner Mauer es un parque memorial erigido en 1998 como recuerdo del Muro en sí mismo y de lo que supuso para los berlineses: muertes, destrucción, confrontación, separación. La ruta ideal es recorrer primero a pie la Todesstreifen, la Franja de la Muerte, reparando tanto en los frangmentos conservados como en los distintos homenajes. Después, ir al Centro de Documentación, en el que conocer más sobre el Muro y sobre lo que pasaba en el mundo a su alrededor. Por supuesto, subir a la torre de observación para ver desde arriba cómo era esa franja. Para terminar, id a la Capilla de la Reconciliación, donde podréis ver una bomba de la Segunda Guerra Mundial en su sótano.

Topografía

Fragmento en las inmediaciones de la Topografía del Terror. La Topografía del Terror es un museo de Historia y centro de documentación berlinés exterior e interior dedicado al estudio de la represión del régimen nazi. Situado en  Niederkirchnerstrasse, ocupa el terreno donde estuvieron los cuarteles generales de las SS y la Gestapo, principales ejecutores de ese régimen del terror. En el lateral sur del recinto se conserva un tramo del Muro, el más largo después de la East Side Gallery. Un fragmento que estuvo pensado demoler pero que finalmente fue conservado. 

Placa

Placas recordatorias del trazado del Muro. A lo largo y ancho de la ciudad, siguiendo el trazado original del Muro se pueden encontrar recordatorios en las calles. Una forma de mantener el recuerdo de lo que dividió ese muro, porque las puedes encontrar en el centro más turístico o en las afueras de la ciudad. De repente, si te paras a pensarlo, te das cuenta de que un enorme muro separaría tu camino a tu hotel. 

Escrito por rubenvike @ Enero 15, 2015 Sin comentarios

Tres formas de disfrutar Mainhattan

5101590295_87843cf23a_b

Mainhattan, para los que no lo conozcan, es la aglomeración de rascacielos de la ciudad alemana de Fráncfort del Meno. El término viene de Main, el nombre alemán del Río Meno que atraviesa la ciudad, y de Manhattan, el barrio neoyorquino que concentra la mayor densidad de rascacielos del planeta. Mainhattan, o la Frankfurter Skyline, es una denominación que ya engloba a todo Fráncfort, que tiene 9 de los 10 rascacielos más altos del país (26 entre los 50 primeros).

Cuando hicimos nuestro Interrail por Alemania visitar Fráncfort fue una de mis pequeñas peticiones. No es Berlín en cuando a vida, ni Munich, ni siquiera es Colonia con su enorme catedral. Fráncfort es una ciudad eminentemente financiera. Es la sede del Bundesbank alemán, del Banco Central Europeo, su Bolsa es la segunda en importancia del continente y es la sede de numerosos bancos, entidades financieras, aseguradoras y similares. Es una ciudad rica, y eso se nota en general, pero no es, paradójicamente, excesivamente cara para el turista. Además, es muy fácil de visitar puesto que su aeropuerto y su estación central de ferrocarril son piezas básicas en el sistema de transporte europeo.

Como digo, yo quería ver esos rascacielos. Era una de mis pequeñas peticiones en el planning del viaje. Y aquí van tres formas de disfrutar de ese perfil:

Desde la cafetería de la Zeilgalerie. El Zeil es una de las arterias comerciales de la ciudad, y en su arranque, junto a la plaza de Haupwatche, se encuentra la Zeilgalerie (Zeil 112), un centro comercial que tiene una posición privilegiada para disfrutar de la ciudad. Desde su terraza-cafetería de la novena planta se puede disfrutar de una panorámica preciosa de la ciudad. Abre de 10 de la mañana a 10 de la noche, y el acceso es gratuito. Si tenéis vértigo es una buena elección.

Interrail (1414)

Interrail (1408)

Interrail (1411)

Desde la Main Tower. Esta opción de disfrutar de Mainhattan, por el contrario, no es la mejor si sufres de vértigo. La Main Tower (Neue Mainzer Straße 52 – 58) es la cuarta en altura de la ciudad con 200 metros, y ofrece un acceso para, desde su cumbre, tener toda la ciudad y la región a tus pies. Aquí la entrada cuesta 5 euros, y 3.50 la reducida, y los horarios van de 10 de la mañana a 9 u 11 de la noche, según el día. A 200 metros de altura las sensaciones son otra, y merece meterse en el ascensor para subir a toda velocidad los 56 pisos del edificio y maravillarte con las vistas.

Interrail (1515)

Interrail (1514)

Interrail (1513)

A pie de calle. Desde prácticamente cualquier punto de la ciudad se pueden disfrutar los gigantes que rascan el cielo de Fránfort. Se pueden ver a pocos metros de ellos paseando por la zona financiera y echando para atrás la cabeza para verlos. Pero a pie de calle la mejor opción para unas buenas vistas de los rascacielos es la orilla sur del Meno y los puentes que lo cruzan. Desde la zona de Sachsenhausen tenemos una vista perfecta. También son recomendables el Untermainbrücke, el Alte Brücke y el Eiserner Steg, desde los que se tiene el río bajo ti, y la ciudad desplegada a tus lados.

Interrail (1476)

Interrail (1507)

Interrail (1493)

Escrito por rubenvike @ Julio 16, 2013 Sin comentarios

Consejos para ahorrar en tu viaje a Edimburgo

Edimburgo tiene todo lo necesario para ser uno de los destinos favoritos en el Reino Unido: un bonito centro histórico, un castillo impresionante, un animado ambiente nocturno… Teniendo en cuenta que no es una ciudad especialmente barata y que el cambio de divisa nos es cada vez más desfavorable, hemos pensado que nunca vienen mal unos pequeños consejos para ahorrar en tu viaje a la capital escocesa.

Si hay algo en lo que se puede ahorrar, y mucho, es en alojamiento. Los hostels en Edimburgo son la mejor opción para viajeros con presupuesto ajustado, ya que ofrecen instalaciones de calidad a precios asequibles, sobre todo si no te importa compartir habitación. Haggis Hostels es un buen
ejemplo de alojamiento económico en Edimburgo. Posee habitaciones compartidas o privadas, cocina totalmente equipada y acceso a internet en una excelente y céntrica ubicación. Además, el precio de la estancia incluye un desayuno gratuito y se sirve té y café gratis las 24 horas. Alojarse
en el centro tiene otra ventaja, y es que puedes llegar a los principales lugares de interés a pie y así ahorrar en transporte. Puedes ver más información sobre este y otros hostels en http://es.hostelbookers.com/albergues/escocia/edimburgo/.

Ahora que ya has solucionado el tema del alojamiento en Edimburgo puedes salir a descubrir todo lo que la ciudad ofrece, que no es poco. El castillo es uno de los lugares de obligada visita y, aunque la entrada cuesta la friolera de 16£, realmente merece la pena. Nuestro consejo es que si vas a pagar entrada por ver algún monumento en Edimburgo, que sea el castillo.

 

Tras haber visitado el castillo de Edimburgo habrá que apretarse un poco el cinturón durante el viaje. No resultará demasiado difícil, ya que puedes disfrutar de otras atracciones totalmente gratis. En el National Museum of Scotland podrás ver desde el esqueleto de un Tyrannosaurus Rex hasta momias egipcias, además de otros interesantes objetos expuestos en sus 16 nuevas galerías. Si te gusta el arte puedes ir a la Scottish National Gallery, que alberga una exquisita colección de obras de arte de grandes maestros de la pintura como Van Gogh o Monet.

Asimismo, puedes visitar el Parlamento Escocés, uno de los edificios más singulares de la ciudad, diseñado por el catalán Enric Miralles y cuya entrada es gratuita. Si te manejas en inglés, también puedes reservar una visita guiada en la que aprenderás un poquito de la historia política de Escocia y contemplar la magnífica arquitectura del edificio.

Para relajarte sin gastar una sola libra puedes dirigirte a los jardines de Princes Street, en pleno centro y a los pies del castillo. Está decorado con numerosas estaturas y monumentos, entre los que destaca el Scott Monument, dedicado al famoso escritor Walter Scott. Tampoco puedes irte
de Edimburgo sin subir al Arthur’s Seat («El Asiento de Arturo»), un conjunto de colinas situadas en Holyrood Park, que se elevan más de 250 metros y desde donde podrás contemplar una espléndida panorámica.

En lo que a comida se refiere, hay muchos pubs y restaurantes por el centro. Si quieres cenar algo típico sin gastar demasiado aprovecha los «early bird»; son menús disponibles durante un horario limitado más temprano de lo habitual, normalmente entre las 17:00 y las 19:00. Comer a media
tarde puede sonar algo extremo, pero realmente compensa y, créeme, ¡no serás el único!

Escrito por javi @ Julio 18, 2012 Sin comentarios

Las ciudades de la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania: Varsovia

Dentro de unos días comienza la Eurocopa 2012 de futbol. Un acontecimiento deportivo que será la escusa de muchos para viajar para ver a sus selecciones y de paso, conocer nuevas ciudades. Este año, los países anfitriones son Polonia y Ucrania. Dos países de este de Europa que seguro que gracias a la Eurocopa van a hacerse mucho más famosos. Desde Destino Viajar queríamos acercaros un poco más algunas de las ciudades de estos paises y hoy comenzamos con la capital de Polonia, Varsovia.

Varsovia es una ciudad grande, con más de un millón y medio de habitantes. Se trata de una ciudad que fue completamente destruida en la segunda guerra mundial y que prácticamente todos los edificios actuales son reconstruidos. Eso le pasó a la ciudad vieja, construida en el S.XVII alrededor del Castillo Real. Ahora se puede ver toda esta zona reconstruida. La plaza del mercado es uno de los lugares que no debéis de perderos. Toda esta zona vieja ha sido considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980.

Aparte de la zona vieja en Varsovia podrás disfrutar de el Palacio de la Cultura, uno de los edificios más altos de Europa en los años 50, y al que se puede subir para contemplar las vistas de la ciudad. Otro de los puntos turísticos más importantes es el palacio de Wilanów, que es la parada final de la famosa Ruta Real de Varsovia (Trakt Królewski). Dicha ruta de unos 10km de distancia es una de las opciones más interesantes para conocer todos los lugares interesantes de Varsovia, incluído muchas zonas verdes y zonas de compras.

Escrito por javi @ Junio 6, 2012 Sin comentarios

El Monumento al Soldado Soviético de Berlín

Estando de Interrail por tierras alemanas (algo que, claro, dará mucho juego en este blog) Berlín, lógicamente, es una parada obligada, durante varios días. Berlín, una de las tres grandes capitales europeas (con París y Londres), una de esas ciudades en las que hay tanto que ver, que no puedes verlo todo. Tanto que vivir, tanto que experimentar. Nosotros decidimos conocer el Berlín más de postal, el más evidente, pero también quisimos conocer algo que no recomendara una guía, algo de lo que no hubiéramos oído hablar y que nos pudiera sorprender. Y eso fue el Sowjetisches Ehrenmal im Treptower Park, el Monumento Conmemorativo a los Soldados Soviéticos en Treptower Park. Nos dijeron que impresiona. Y sí, lo hace.

Interrail (958)

Treptower Park está situado en la ribera del Spree, en el sureste de la ciudad. Una enorme extensión verde, todo césped y árboles, llena de alemanes exprimiendo allí sus ratos de ocio echando partidillos, paseando, haciendo deporte o, simplemente, descansando. Uno de esos parques tan verdes, tan cuidados y tan bonitos en su sencillez que envidiamos aquí abajo, en el sur de Europa. Llegar allí es sencillo, a pesar de que no esté cerca (hablando de Berlín las distancias engañan), ya que a la entrada misma se encuentra la estación del S-Bahn de Treptower Park. Recorrer el parque es una delicia, pero sigue siendo un parque y poco más. Hasta que llegas a una fuente circular y decides girar a la derecha, en dirección a eso que se llama Sowjetisches Ehrenmal, y que te han vendido como algo que te impresionará.

Interrail (964)

En ese momento avanzas y, al otro lado de una pequeña carretera, te encuentras con un arco que con la inscripción “honra a los soldados que murieron por la libertad y la independencia de la patria socialista” te señala la entrada al memorial, una senda que te lleva, bajo los verdes árboles, al primer monumento a destacar, la estatua de La Madre Patria. Una estatua de piedra de tres metros que simboliza el sufrimiento de la nación por los hijos perdidos en el combate. Una alegoría tradicional de este tipo de monumentos que refleja el sufrimiento de una nación aunque sea en pos de una causa como el fin del nazismo. Ya desde ahí, de espaldas a esta estatua, aunque no aprecias aún la enormidad del asunto, sabes que el homenaje aquí realizado es muy soviético, muy glorioso, muy impresionante en su grandeza. Muy ruso, vaya.

Interrail (965) Interrail (968)

Porque avanzas, y ves a lo lejos la estatua central del recinto, la del El Soldado Libertador Soviético, pero todavía no sabes lo pequeño que te vas a sentir a sus pies. Porque no parece para tanto, y porque te empiezas a dar cuenta de que ya solamente el propio recinto es algo increíble. Pero es sólo una sospecha, porque te hay algo que se lleva tu atención: dos enormes construcciones triangulares de granito rojo, la una frente a la otra, cada una de ellas con la figura de un soldado postrado, rodilla en tierra, rindiéndolas homenaje. Porque esas enormes esculturas representan, simbólicamente, dos banderas soviéticas. Dos enormes banderas que ondean manteniendo por siempre en lo más alto el orgullo y la voluntad de la Unión Soviética.

Interrail (970)

Interrail (975) Interrail (980)

Y al rebasar las dos banderas, uno se encuentra con la zona central de todo el monumento, el área que representa el cementerio donde descansan los soldados soviéticos caídos durante la toma de Berlín al finalizar la guerra. Una enorme plaza rectangular con cinco enormes cuadrados de cesped, cada uno rematado por una corona de flores. Una representación de los más de 5.000 soldados soviéticos que se encuentran enterrados bajo los árboles que flanquean este enorme paseo central. Además, a cada lado de este cementerio nos encontramos con 8 bloques de mármol que representan escenas de la lucha soviética en la Segunda Guerra Mundial. Luego te quedas muerto cuando te enteras que cada uno de estos bloques representa a una de las repúblicas soviéticas, y que las inscripciones en ruso (y sus traducciones en alemán) son citas del propio Stalin.

Interrail (984)

Y rematando el monumento, ahora sí, la enorme escultura del Soldado Libertador. Una figura de 12 metros situada sobre una pequeña construcción emplazada en lo alto de una pequeña colina. Un elemento apabullante, que impresiona y empequeñece al visitante. La escultura, que rebosa épica por los cuatro costados, nos muestra a un soldado encumbrado sobre una esvástica hecha pedazos, que lleva en brazos protectoramente a una niña pequeña, y que porta una enorme espada desenfundada. La imagen es espectacular, y pone los pelos de punta, con esa carga simbólica que los soviéticos tan bien sabían transmitir en sus monumentos y en su propaganda. Es una figura que no se puede dejar de admirar, en tanto que representa lo mejor y lo peor del ser humano: las luchas, el odio, la guerra, la muerte, pero también la decisión, la resistencia, la valentía, la fuerza de voluntad, la defensa de los más débiles.

Interrail (992)

¿Este memorial va a ser lo mejor que veáis en Berlín? Quizás no. ¿Deberíais visitarlo? Rotundamente sí. Es uno de esos lugares en los que se respira y se palpa Historia, y decir eso en una ciudad como Berlín es decir mucho. Un monumento que parece que no te va a impresionar pero que te deja boquiabierto, empequeñecido, diminuto como se sentirían los ciudadanos de la República Democrática Alemana en los actos propagandísticos que allí se realizaban. Es un cementerio, pero no es un lugar triste. Verás parejas paseando y niños jugando, gente sonriendo. Te invade el respeto a lo que representa, te pesa la carga de esos 5.000 rusos que te rodean, pero sabes que el que ellos estén allí te permite a ti estar allí, honrándoles. No verás muchos turistas, no te sentirás que estás visitando algo imprescindible, pensarás que el que sea  un lugar que aparezca destacado en las guías turísticas indica algo, pero no te equivoques. Es una visita más que recomendada, saldrás impresionado.

Ver mapa más grande

Escrito por rubenvike @ Junio 28, 2011 Sin comentarios

Dublín

Dublin

Dublin

Dublin

Dublin

No sé si os acordáis (yo he estado a punto de olvidarlo) que tenemos un blog en el que nos gusta hablar de nuestras cosas y en el que prometimos contaros qué tal nos fue por la capital de Irlanda. Creo que ya ha pasado el tiempo suficiente para poder decir que el regusto que me ha dejado Dublín ha sido más que agradable. Vamos, que me ha gustado bastante la ciudad, aunque en realidad sólo conociéramos la “zona bonita”. Paso a remarcar aspectos concretos del viaje:

Bares. Madre mía qué cantidad de bares. Qué cantidad de bares grandes. Qué cantidad de bares grandes y bonitos (y baratos). Creo que el pub más pequeño en el que estuvimos tenía por lo menos dos plantas y tres o cuatro salas. Muy fan me declaro desde entonces de uno llamado The Church, una iglesia transformada en un impresionante bar-restaurante, y de otro llamado Café en-Seine, quizás uno de los más bonitos que he visto nunca. Por supuesto destacar también los típicos pubs y el Temple Bar en concreto, un sitio muy guay. Y en todos los sitios música bastante molona (Vampire Weekend en un bar cualquiera de Madrid? Sueñas. El Seven Nation Army tocado en directo? Deliras.)

Comer. Porque no todo es beber. Otra vez, pegabas una patada a una piedra y te salían multitud de restaurantes muy interesantes, de todos los estilos y variedades. Y, para estar en el núcleo turístico, bastante bien de precio (siempre que bebieras agua, que en la bebida estaba la clavada). Un perrito callejero (que me pareció delicioso), una hamburguesa (con resaca, lo que le da +1000 de sabor), un restaurante hispano-italo-mexicano, un fish & chips muy rico y un coreano que no sabía a chino como en Madrid. Vamos, que comimos como señores.

Turismo. Dublín, turísticamente hablando, se ve en poco más de un día. Puentes como el del Penique (que cruzábamos todos los días), la Estatua de Molly Malone, el Trinity College (donde nos falto ver el libro de Kells, que es que costaba un dineral), Grafton Street (abarrotada de paseantes), el Memorial de Oscar Wilde, la estatua de James Joyce (que encontramos por casualidad), el Spire (que sí que mola mucho, no como lo de Calatrava) y todo O’Connell Street, las catedrales de San Patricio y Christchurch. Un poco decepcionante el Castillo de Dublín, aunque el parque que tiene lo salva un poco. En definitiva, poco pero bonito.

Verde. Todo Dublín y toda Irlanda es verde. Cualquier parque es de esos típico de enormes extensiones de un césped que para sí quisiera el Santiago Bernabeu. St. Stephen’s Green y Merrion Square Park son dos parques taaan bonitos y tan agradables y tan guays para pasear y para sentirse bien que no sé qué más decir salvo que son visita obligada. Ese césped es tan perfecto y está tan por todos los lados que uno, como habitante del páramo castellano, se queda pasmado y embelesado.

Howth. Es un pequeño pueblo pesquero a unos 30 minutos en tren de Dublín. Está cerca, es bonito, sus restaurantes de pescado y marisco son magníficos (allí comimos el fish&chips). Y tiene focas, cebadas hasta el límite, para ver, cosa que no todos los que van consiguen y para lo que nosotros no tuvimos problemas. Si se tiene tiempo es una excursión guay para hacer, porque está cerca y porque de repente te sumerges (de nuevo, somos de Madrid y se nota) en una pequeña y coqueta villa pesquera con sus gaviotas y sus olas y su faro y sus olas. Muy bucólico todo, eso sí.

Pintas de Guinness. Cerveza negra allá donde vayas, tirada con clase y a precios muy asumibles. Eso es un reclamo turístico muy importante, no en vano, esta empresa cervecera es uno de los pilares económicos del país. N0 puedes ir a Dublín, entrar a un pub y no tomarte una pinta de Guinness. Y hablando de pintas, el mundo es mejor en formato “pinta”, eso es así. Nos falló la visita a la Guinness Storehouse, visita obligada, porque llegamos 15 minutos tarde al último pase. Fue quizás lo peor del viaje, por las ganas que teníamos tanto Javi como yo eran muchas. Porque desde fuera ya es algo espectacular, así que no quiero saber cómo será dentro. Así ya tenemos excusa para volver.

Españoles por el mundo. Allá donde vayas, siempre habrá otro grupo de españoles. Fíjate en aquellos que hablen alto y esos son nuestros compatriotas. En el tren a Howth, en el Café en-Seine, en la Guinness Storehouse, en el Temple Bar, en todos los lados.

Irlandeses. Qué decir de los irlandeses aparte de que beben como cosacos y de que las irlandesas siguen el estilo inglés de vestirse como cerdas. Bajo nivel, por cierto, entre las irlandesas, aunque la que sobresalía, sobresalía bastante. Aún así, conocimos más coreanos y brasileños que irlandeses. Muy maja, por cierto, toda la gente de todos los países que conocimos en esos tres días.

Lluvia. Con el tiempo tuvimos bastante suerte ya que solamente nos llovió el último día, y sin ser una lluvia torrencial. No era lo normal, y todavía no sabemos a qué se debió esa suerte.

Nuestra guía turística. Todo esto estuvo orquestado por Diana, que ejerció de cicerone en nuestra visita a la isla. Nos llevó a bares guays, nos dijo en qué restaurantes comer bien, nos orientó, nos contó curiosidades y nos cuidó durante los tres días. Una grande.

Sé que se me olvidan muchas cosas, pero creo que para retomar el ritmo de publicación no está mal. Todas las fotos que hice con mi cámara (porque hice bastantes con la de Javi) las tenéis en mi set de flickr sobre Dublín. Creo que alguna hasta os puede gustar.

Escrito por rubenvike @ Julio 6, 2010 Sin comentarios

¿Dublín o el paraíso de los bares?

COmo ya os comentó rubenvike en el anterior post, hace una semanita nos decidimos a visitar a nuestra amiga Diana, que está en Dublín luchando por aprender ese pedazo de inglés que tienen los dublinenses. Así que Almu, rubenvike y yo nos pillamos un vuelo para estar allí el finde semana.

Y el finde empezó fuerte porque a la llegada Diana nos estaba esperando ansiosa por llevarnos a beber. Nosotros queríamos cenar, pero no nos dejaron y directamente a los bares nos fuimos. La primera noche ya nos quedamos flipando con las dimensiones de los bares. Cada uno de los que entramos eran más grandes que cualquiera de las zonas de bares de Madrid. Está claro que Dublín vive de sus bares porque la cantidad y calidad deja alucinado a todos. También conocimos a los amigos de Diana: Davide, Lola, etc. Todos muy majos y abiertos a hablar con nosotros. Ayudó bastante que eran casi todos españoles o itaianos y nos entendíamos.

Viaje a DublínViaje a Dublín

La noche fue pasando, las pintas iban cayendo, sobre todo de Guiness, la cerveza por excelencia de Irlanda. Incluso la fábrica de Guiness, que está en Dublín y que no pudimos ver, se ha convertido en la atracción turística más importante de la ciudad. Luego nos pasamos a las Heinekens porque no hay quien tome tantas Guiness, ¡si es que se pueden masticar! La noche duró mucho, casi hasta las cinco de la mañana, y eso es bastante cuando ni habíamos cenado ni habíamos descansado del viaje en avión.

Al día siguiente, bastante resacosos nos levantamos para ir a visitar Dublín. Dublín es una ciudad con zonas bastante bonitas, pero que no tiene monumentos muy característicos o importantes. Sin embargo, la zona de la Catedral de San Patricio, la calle O’connell o Dublinia son dignas de ver. Estos lugares fueron el recorrido de nuestro sábado. Unas fotillos son lo mejor para que os hagáis una idea de lo más bonito de Dublín.

Viaje a DublínViaje a DublínViaje a DublínViaje a Dublín

El sábado por la noche fue otra fiesta, más bares geniales, esta vez incluido el más mítico de todos, el Temple Bar. Ahí pudimos escuchar música en directo durante bastante rato, que es una cosa que me encanta y que en Madrid hacemos muy poco.

Viaje a DublínViaje a Dublín

Y para acabar, el domingo teníamos que ver muchas cosas, que finalmente no nos dieron tiempo. Pero si que vimos el Trinity Collegue por dentro, el Castillo, el Spire (un megapalo en medio de O’Connel), nos acercamos al puerto para ver las famosas focas de Dublín y por último llegamos a la puerta de la fábrica de Guiness, pero ya estaba cerrada…ooohh, una escusa para volver…

Viaje a DublínViaje a DublínViaje a DublínViaje a Dublín

Sólo nos quedaba la última noche por disfrutar y no dormir, ya que no teníamos hotel y el avión salía a las 6 de la mañana. Fue una noch genial, como todo el viaje. Recordaremos mucho las historias de Diana, los sustos de Almu y las focas y las fotazos de Vike. Uno de esos viajes que se recuerdan!

Escrito por javi @ Junio 24, 2010 3 comentarios

Viaje a los paises bajos: Amsterdam

Y para completar la trilogía del viaje llega el post de Amsterdam, la ciudad en la que caes en una espirar de vicio!!! (Se lo dedico a Almu 🙂 )
Amsterdam se encuentra a 3 horas en tren de Bruselas y creo que es la forma más cómoda de viajar por estos lares. Una vez que sales de la estación te encuentras con uno de los edificios más bonitos, como es La Estación Central. De allí salen todos los tranvías, que es el medio de transporte más útil. Ahora, es bastante caro, un billete sencillo son 1,60€, asi que si vais a cogerlo mucho pillar un bono de 15 viajes.
Creo que las cosas que ver en Amsterdam se pueden dividir en tres modalidades: Museos, Edificios y Ocio.
En cuanto a los museo nosotros visitamos dos: el de Van Gogh y el de Ana Frank. El de Van Gogh no me gustó mucho, tiene pocas obras, algunas muy conocidas como Los girasoles o La Habitación, pero no merece la pena pagar los 12€ de la entrada. El otro fue el de Ana Frank y este si que interesa. Te enseñan la casa donde vivió escondida durante dos años antes de que los delataran. Todo está muy preparado y cuesta 7,50€.
En cuanto a edificios, los mejores son las iglesias, Oude, Neuwe, West, etc. y el palacio de la plaza de Dam. También es muy bonito el Waag, un restaurante en el que podéis comer a un precio de 50€.
Y en el tercer grupo está el ocio, donde metería todo lo demás: desde pasear por los canales, ver el mercado de las flores, tomarte algo en un coffeshop, visitar el barrio rojo, etc. Lo del barrio rojo es chocante, por más que lo hayas visto en la tele o en fotos te impacta el ver a las prostitutas a 1 metro de ti en las vitrinas. Y en cuanto a los coffeshops, pues, siiiii, lo confieso, me tomé un porro, bueno dos…pero ni me afectaron, cosa que a una que yo me sé si.
En conclusión, fue un viaje cojonudo, de los mejores que he hecho, con una variedad de cosas increibles que ver y hacer, quizás un poco corto de tiempo, pero así nos hemos dejado escusas para volver. Ya esto pensando en el próximo viaje que vaya a hacer con mi niña: ¿Nueva York, Italia, por España? Ya se verá.

Amsterdam_114Amsterdam_110Amsterdam_089Amsterdam_086Amsterdam_072Amsterdam_063Amsterdam_024Amsterdam_020Amsterdam_009

Más fotos | mi flickr

Escrito por javi @ Octubre 9, 2008 3 comentarios

viaje a los paises bajos: Brujas

Desde que entré en esta ciudad sabía que me iba a gustar mucho, pero después de verla durante dos días mi opinión ha mejorado incluso más. Creo que Brujas es la ciudad más bonita que he visto, y si no, seguro que está en el top 3.
Cada rincón de Brujas tiene su encanto, desde el parque llamado Miniwater, con sus canales, puentes y casas medievales, hasta la plaza llamada Markt, en la que están los edificios más importantes, como el campanario. Hasta las tiendas eran preciosas!
Brujas es una ciudad para pasear, conocer todos sus rincones, disfrutar de una buena cerveza y comer uno de los mejores chocolates que he conocido. No es nada grande lo que la hace perfecta para pasear el bici o a pie. Se respira tranquilidad a pesar de todos los turistas que hay, Brujas es la ciudad más turísticas de Bélgica.
Otras partes importantes para ver en Brujas son los canales, el mercado del pescado, el ayuntamiento, la iglesia de la Santa Sangre, los molinos, etc.

Como datos importantes comentar que llegamos en tren (1hora desde Bruselas, 12 €), nos movimos a pie pero se pueden utilizar los autobuses y que todo es bastante caro ya que está pensado para los turistas.

Brujas_070
Brujas_056
Brujas_020

Más fotos | flickr

Escrito por javi @ Octubre 8, 2008 3 comentarios